Caridad

Todo se remonta infinitos pasos hacia el infinito. La obsesión por la Realidad es la obsesión de la catalogación de la realidad. La diferencia entre una persona común y el campeón del mundo del boxeo es que una persona común tiene miedo de recibir golpes y el luchador no. Tenemos pavor a la Realidad desnuda, a la ausencia total de sentido: Y tampoco el existencialismo es una respuesta, porque buscar sentido a un sinsentido no soluciona el problema original. Es una “mentira piadosa”, una “mala fe”, pero en sentido radicalmente opuesto al que Sartre le insufló ¿Cuál es la diferencia entre negar la libertad individual y creer en el destino, o pensar que se es radicalmente libre para elegir cómo vivir? En ambos casos nuestra voluntad actúa, sea resignándonos sea no haciéndolo. Sea moviéndonos al compás de otros, o al compás de uno mismo, la realidad es un Caos que pretendemos ordenar con nuestros actos.

Aparte, existe un fenómeno irresoluble cuando uno decide vivir con “conciencia de total libertad”, y es ¿qué hacer? Una vez decidimos que no somos más autómatas guiados por el destino, se nos abren infinitas posibilidades de elegir, todas ellas igual de apremiantes e igual de válidas (puesto que la moral es subjetiva, matar y ayudar a nuestros conciudadanos son dos opciones igualmente válidas para ser elegidas, eso significa “libertad absoluta”). Debido quizás a una escasez de previsión, los filósofos no se dieron cuenta de que no se soluciona ningún problema en la vida humana al afirmar la libertad del hombre, sólo se le añaden más cargas, pues la posibilidad es Caos en estado latente. Ahora el hombre se ve asaltado por la duda de qué hacer consigo mismo, y los gurús sólo tienen una frase -”puedes ser lo que quieras”. Pero, de nuevo, ¿qué es lo que quiero?

Otro de los problemas fundamentales correspondientes a esta visión existencialista de la realidad es que cae en un círculo vicioso -“Quien no es libre, tiene sentido: quien no tiene sentido, es libre”- Esto es lo mismo que decir que aquel que acaba por darse sentido a sí mismo, renuncia a la libertad absoluta que le brinda la infinitud de posibilidades del Caos, mientras que quien no renuncia a su libertad absoluta, acaba indeciso en el centro mismo de todas ellas. Se podría alegar que siempre podemos rechazar el sentido de las cosas que hacemos para buscar nuevos sentidos propios, y eso sería libertad. Yo diría que el hecho de “elegir” ya supone una auto-negación de la libertad, puesto que aunque la libertad me ha brindado la posibilidad de elegir, en cuanto se concreta la acción, ya he sido determinado a obrar, ya sea por mí mismo o por otros. Y eso, que yo sepa, es el significado original de la “Mala Fe”. Así las cosas, se necesita siempre del auto-engaño, tanto para determinarse como libre, como para pensar que se está determinado a obrar de cierta forma. Ciertamente, el Existencialismo es una clase de Cristianismo . No hay nada más cristiano que creer que al final todos somos absolutamente responsables de nuestros actos, ni nada más cristiano que creer que dar sentido a una vida es un acto de caridad.

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