El día en que Bach casi se convierte en un asesino.

Iglesia de Santo Tomás en Leipzig

Debía ser cosa de finales de otoño y principios de invierno allá por Alemania. En un pequeño señorío como era Lepizig, Bach trabajaba arduamente desde hacía ya años. Era un tanto adusto, de trato áspero en los ensayos de la Thomaskirche, sin embargo, en cuanto salía de allí parecía otra persona: Iba pronto a la cervecería de la esquina y tomaba un trago o dos del espumeante elixir, o bien iba a su hogar junto con Anna Magdalena y sus diecisiete hijos.

El día de hoy era distinto. Con una inusual irritación, como si de un tigre enjaulado se tratara, y echando vapor por la boca en la fría tarde, Bach se paseaba a las puertas de la iglesia, esperando la salida de los músicos. Aguardaba sin duda la salida de uno de ellos, el oboista. Los oboes siempre tenían que meter la pata, pensaba Bach. Ciertamente que no era el mejor oboista, pero el bajo contínuo que Bach usaba para sus piezas era símplemente diabólico; no existía puntos para respirar, de descanso o silencios. Era música contínua y difícil que hacía del oboista una masa hiperventilada de nervios y sudor.

El oboista salió de la iglesia, y observó al director del ensayo con una mezcla de preocupación y miedo. Este iba acercándose al músico a pasos agigantados y con un claro objetivo: escarmentarle.

Al principio, los aspavientos no pasaron de ahí: Una mención a la falta de talento del oboista, otra a la ausencia de buena escritura del autor…sin embargo, muy pronto, de frases en tono alto, pasaron a las manos. Bach agarró al músico por un brazo, mientras este forcejeaba por zafarse. El músico era joven aún, y pudo con el algo más anciano Bach, empujándole al suelo. La nieve hizo un crujido sordo.

Al levantarse, el autor de la Pasión según San Mateo hizo un ademán, y metió la mano en un bolsillo interior de su levita, sacando una enorme navaja. El oboista y los demás espectadores que habían observado la pelea huyeron rápidamente, dejando al venerable genio solo.

Ese día, la historia de la música casi cambió para siempre.

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