Anteros, el hermano perdido de Eros.

Afrodita tenía en su corte celestial a varias ninfas y dioses menores como sus asistentes. Entre estos se hallaban los Erotes, dioses del amor que hacían su trabajo por mandato de Afrodita. El más famoso, sin duda, era Eros (Cupido en la mitología romana), dios del Enamoramiento. Aun así, existían otros, entre ellos Himeneo (dios del amor conyugal) o Himero (dios del amor no correspondido y del placer sexual).

Pero aparte de este grupo, considerado clásico, existían otros que variaban en su existencia y aparecían o desaparecían del séquito de Afrodita, según al mitógrafo que siguiésemos. Entre estos están Potos (dios del Anhelo), Ganímedes (que a veces recibió culto como dios del amor homosexual), y Anteros.

Anteros era el dios vengador del amor no correspondido. En la justicia este concepto lo llevaba Némesis, mientras que en el amor, esta atribución era dada al delicado Anteros, un joven de cabello largo y alas de mariposa que sin embargo era implacable con sus víctimas, tal como lo demostró en Atenas, y por el que además se le reconoció en ciertos ámbitos como patrón del amor homosexual.

Cuenta una leyenda que Timágoras se enamoró de Meles, mas el segundo no le correspondía. Cuando Timágoras confesó su amor, Meles le desdeñó comentando que si tanto le amaba podría tirarse desde lo alto de una roca y demostrar así su amor. Como fuese que el amor nos hace cometer locuras, parece que Timágoras aceptó el reto, con la desgraciada suerte de que una mala caída le hizo romperse el cuello y morir en el acto. Anteros, viendo esto, decidió castigar al arrogante Meles, haciéndole caer en los remordimientos por haber matado a Timágoras con su desdén. Meles no pudo con esto y desde la misma roca se tiró con las mismas consecuencias que el difunto Timágoras.

En Atenas, parece que la leyenda, o la historia (de ser cierta), hizo que Anteros se popularizase como dios vengador del amor no correspondido. Sin embargo, al contrario que su hermano Eros, es poco reconocido. Anteros proviene sin duda de Anti-Eros (es decir, contrario a Eros), y se le tenía como enemigo de Eros en el sentido de que mientras aquel jugaba despreocupadamente con sus flechas, este debía desfacer los entuertos que su hermano pródigamente dejaba por el mundo, desuniendo parejas incompatibles y odiosas, o al menos administrando justicia entre aquellas que eran mal avenidas.

En cualquier caso, es bueno también señalar quién hacía el “trabajo sucio”, que suele ser precisamente, el que menos se reconoce.

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