‘Et tu, Brute?’, o las últimas palabras de Julio César

De entre las muchas frases sugerentes que han hecho correr ríos de tintas, están sin duda las hipotéticas palabras finales que César dedicó a su hijo adoptivo Marco Junio Bruto cuando este le asestó una de las cerca de veintiuna puñaladas que recibió.

Aunque la importancia y el valor general de tales palabras es relativamente escaso en términos historiográficos, como anécdota se ha hecho sentir su influjo a lo largo de la historia, como frase hecha que se ha dedicado a los traidores por los traicionados en el momento de sentir su perfidia.

Por otro lado, también se ha hecho famosa la frase que el propio Bruto le dedicaría a César en el momento de consumar su traición, aunque por cuestiones más que diferentes: “Sic Semper Tirannis”, o “Así (les pasa) a todos los tiranos”, que es la frase con la que el asesino de Lincoln, John Wilkes Booth, entró en el palco presidencial para realizar el magnicidio. Sin embargo, esto tiene mucho de historia espuria entre sus tramas: John Wilkes era precisamente un actor especializado en Shakespeare, cuya obra Julio Cesar, también llevó a creer que la última frase del general romano fue “et tu, Brute?”.

Atendiendo a Suetonio, César pudo decir-según unos- “kai sú, teknon?” que significa en griego, “tu también, hijo mío?”, aunque el propio Suetonio no la da por buena. Plutarco no dice nada sobre alguna frase final, pero señala en su “Vida de César” que éste se desplomó delante de una estatua de Pompeyo, irónicamente el general romano fue asesinado en Egipto por los Ptolomeos cuando huía del propio César. Y es que César no fue asesinado en el Senado, sino en el teatro de Pompeyo, más concretamente en la Curia, un recinto porticado tras el escenario, que Augusto clausuró como lugar nefasto. Plutarco también señala que Públio Servilio Casca, uno de los asesinos, gritó en griego “Adelphe, Boethei”-Hermano, ayúdame- para espolear a su hermano. Y aquí es donde se empieza a mezclar la historia de la célebre frase.

Primero Shakespeare: la frase en latín deja mucho que desear, “et tu, Brute?”no tiene sentido en términos gramaticales, “tu quoque, fili mii” era la frase que debió usar y que las fuentes entienden como el correcto latín. Después, Suetonio: Lo raro del asunto de la frase es que un hombre lacerado de muerte la dijera en griego. El griego era la lengua de cultura en Roma (algo así como el inglés actual), de ser cierto que emitió la frase en griego, muy posiblemente se estuviese refiriendo a una frase hecha o sacada de alguna fuente anterior, que ha desaparecido. Y finalmente Plutarco: Este indica de forma interesante que no fue César el que emitió la frase en griego, sino sus asesinos. Esto sigue siendo extraño, pero dado que las fuentes concuerdan en que César no emitió ninguna frase, y que la atribución de la misma es posterior, es la teoría más consistente el que posiblemente Casca gritase algo en griego y ese grito fuese atribuido al César y no a sus asesinos. También es interesante señalar que la diferencia entre de tiempo entre el hecho histórico y su historización es de casi cien años, y que tanto Plutarco como Suetonio fueron contemporáneos.

Sin embargo, la frase seguirá inscrita indefectiblemente al gran César por siglos. Y es que “si non é vero, é ben trovato”.

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