La Moretta

Reflexiones filosóficas de un don nadie

La dama se adentraba en la fiesta, silenciosa y callada. Agarraba la máscara con sus dientes, era una moretta. Aquel negro espectro sin facciones reconocibles, parecía flotar con su traje rosado entre los bailarines. El contraste del terciopelo negro y de su blanca piel, la hacían parecer aun más una criatura de otro mundo.

Sus ojos se clavaron en un joven, famoso por su libertinaje en toda Venecia. Ella sólo movió las manos, y él se acercó hechizado. Las morettas no podían hablar, al tener la máscara agarrada con la boca por medio de un botón en su parte trasera, no podían hablar sin arriesgarse a ser descubierta. El juego era evidentemente ese: Ser capaz de relacionarse con alguien sólo a través del lenguaje corporal ¿Quien ganaba aquel juego? Nadie lo sabía con certeza, pero muchos se apostaban el encandilar a una dama o aun caballero determinado sin hablar.

El…

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