La ciencia del pobre.

Los pobres no tenemos ciencia. No tenemos tampoco norma moral o de conducta, porque ser moral es un lujo que sólo se pueden permitir los desahogados. La supervivencia es la única norma y ante el peligro de la muerte, toda actuación que preserve la vida propia es legítima. Res Sacra Miser: el Desgraciado es Sagrado.

Se habla mucho de intrusismo laboral, de picardía e inelegancia del trabajador, pero cuando el hambre llama a la puerta, el amor salta por la ventana. Se trabaja de lo que sea y se hace lo que sea necesario para vivir un día más. El único manual propio que ha de usarse es la gramática parda. Podrán decir que esto lleva a la más abyecta catadura moral, como si fuera condición del pobre el ser más bondadoso que el rico; o el deber del súbdito ser más noble que el amo. Esas sirenas cantan sobre su propia deshonra: “Haced lo que ellos digan, mas no lo que ellos hacen”, decía Jesus. Yo añado, “ni lo que digan ni lo que hagan” ¿ De dónde se hacen asir para pedir lo que ellos mismos incumplen?

Se habla mucho del respeto al orden y a la jerarquía. Mas si uno muele a palos al perro, nadie negará que tiene derecho a responder con mordiscos. Como si de una vara de madera se tratase, los dirigentes se comprenden a sí mismos como una especie de sacerdocio en el que obligan a los demás a mantener los hábitos que no pueden. La vara se rompe de tanto palo en la espalda. Y la espalda se endurece y apenas es capaz de notar más palos. Porque la pobreza embrutece. El que apenas tiene para comer, apenas tiene para leer. El que debe trabajar para vivir, no puede vivir para estudiar.

No se puede pedir del pobre comprensión por los remilgos morales de la élite. Es impretendible. La única sujeción es la fuerza más que la amenaza de emplearla, porque aunque intuya el pobre que será castigado, prefiere arriesgarse a la posibilidad abierta de serlo o no serlo, que a la certeza de no tener nada si no se arriesga. Por eso la pobreza llama al crimen y a la locura. Quien pretende guardar en su corazón las leyes inmortales de un alma, o cederá a rebajarse, o de no ceder, estallará en su propio caos.

¿Quien pretende hacer mejor al género humano mientras la pobreza nos muerda los talones? Porque mientras exista, los buenos actos se trocarán en malos, porque todo interés sólo irá sujeto a sobrevivirse ¿Quién pretende moralizar a la masa? La ética son las cadenas de los pudientes sobre los no pudientes. Bien podría devorar a mi propio hijo cuando no me queden hogazas de pan que llevarme a la boca.

¿Qué ciencia podemos tener sino la del vivir para sí?

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