El Amor de la Sirena

Una vez fuera del agua,
Sirena desencantada,
dejaste cuando te fuiste
una sombra en mi cama.

Si era yo o no tu alma gemela,
no lo aclaró tu voz,
quizás como la hoz
de la tierra segarme quisiste .

Quizás querías convertirme,
como tú, en habitante del mar.
Pero yo que te admiraba,
me consuelo con mirar a lo lejos
de todo aquel prado azul
y flores blancas.

¿Un pájaro y un pez
dónde se amarán?
Déjame construirme un nido
en todas las orillas del mar.
Quizás, otra vez, en otro lugar,
nos podamos encontrar.

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