La rendija.

Si algún día de tu vida te lamentas
Y no entra luz por la rendija de los cielos,
que sea leve tu destierro, alma inquieta,
Y del tumulto que te aqueja allí adentro
Se haga el silencio que tanto esperas
Y tengas por fin tu consuelo.
 
Ojalá te llegue como mejor llegan
Los regalos que queremos, de improviso,
En medio de la plaza concurrida,
O cuando las nubes se cargan de truenos,
Cuando la noche se cierne hasta en el alma,
Cuando se encapotan los ojos de recuerdos.
 
Cuando ansías llegar a una casa
Preñada íntimamente de silencio
Y se aquietan los pasos del tiempo,
Ojalá tu alma encuentre entonces,
Rezo por ello
La luz que cae oblicua por la rendija de los cielos.

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